La ley de victimas implementada por el gobierno de Juan Manuel Santos, no es más que el primer paso para lograr una posible reconciliación entre los sujetos pasivos, directos e indirectos, del conflicto armado interno que sufre Colombia. Es así que tiene como intención primordial  lograr entre otras una indemnización que satisfaga no solo las necesidades económicas de los afectados, sino también en el aspecto moral y social de la persona que sufrió una vulneración directa a sus derechos humanos en medio del conflicto que sufre en estos momentos el país.

Este proceso de reconciliación nacional, retrotrae ideas ya implementadas en medidas anteriores, como  el Decreto 1290 de 2008 en la medida que no son solamente los aspectos económicos y judiciales los que salen a jugar un papel importante, sino que a su vez se hace énfasis en medidas  administrativas pero sobre todo, sociales.
Esto último es sumamente importante para este proceso de indemnización y reconciliación si tenemos en cuenta que se está legislando para un sector que se había mantenido relegado a nivel político, las víctimas. Eran muchos los procesos y las oportunidades que se le estaban dando a los sujetos activos del  conflicto y poco lo que se estaba  ofreciendo a ese sujeto pasivo. Esta ley básicamente cumple con la función de dar un vuelco total a la forma que se le estaba dando al conflicto en cuanto a oportunidades de resocialización y de reconciliación.